¿Cómo clasificamos las aldeas abandonadas?

Cuando empezamos a visitar las aldeas abandonadas que formarían parte del proyecto, nos dimos cuenta que había una separación muy clara de dos tipos diferentes de aldeas según el uso que se estaba haciendo de las construcciones y fincas que formaban parte de la aldea.

Esta clasificación podemos hacerla en dos grandes grupos:

TIPOS DE ALDEAS ABANDONADAS

                 Aldeas Abandonadas

Son aquellas que por su estado de conservación permiten deducir fácilmente que están completamente abandonadas y sin ningún uso.

La mayoría de estas aldeas llevan tantos años abandonadas que ya no disponen de accesos o servicios básicos como la electricidad.

                 Aldeas Deshabitadas

Aquí se engloban todas aquellas aldeas en las que no está claro que están completamente abandonadas, puesto que por su estado de conservación permiten deducir que todavía se les está dando algún uso.

Es el caso de aldeas que tienen construcciones que siguen conservando un uso ganadero, o que se utilizan como segunda residencia en períodos vacacionales. Aunque en esos núcleos ya no figure ninguna persona empadronada, ni habite nadie durante todo el año, se deduce que no está abandonada porque sigue manteniendo un uso puntual de alguna de las construcciones que integran la aldea.

También están incluidas en esta categoría aquellas aldeas que, aún no viviendo nadie en ellas, estaban cuidadas o cuyas fincas siguen siendo utilizadas por los dueños.

 

Aquellas aldeas en las que teníamos dudas de si alguien vivía allí durante alguna época del año o que parecían estar cuidadas por alguien y no pertenecían claramente a la categoría de «abandonadas» fueron incluidas en la categoría de «deshabitadas» y por esta razón esta categoría tiene más número de aldeas.

Por ello las aldeas clasificadas como «aldeas abandonadas» no dejan lugar a dudas de que no tienen ningún uso.

Ahora bien, hay tener en cuenta que la diferencia entre una categoría y otra es muy frágil, y depende exclusivamente de la observación de su estado cuando llegamos allí para catalogarla (un momento puntual).

Por eso, hay que decir que esta clasificación puede variar con el tiempo; una aldea que antes estaba deshabitada puede quedar abandonada, ya que pueden dejar de venir de vacaciones o morir la última persona que cuidaba las fincas.

También, de esta forma, una aldea en la categoría de “deshabitada” podría pasar a estar habitada de forma permanente si alguien decide mudarse a alguna casa. Lo que si tenemos que decir, es que seguramente una aldea abandonada, a menos que haya algún tipo de proyecto en marcha para ella, difícilmente volverá a estar habitada en muchos años (o como mínimo, el período de reconstrucción porque el estado inicial es muy malo).

 

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