Metodología del estudio

Lo primero que hicimos fue empezar a indagar sobre población y núcleos que quedaran abandonados, sobre todo en las provincias del interior (Lugo y Ourense) que son las que más población fueron perdiendo en los últimos años progresivamente. Sin embargo, aunque nuestra intención era catalogar en este  estudio a toda Galicia, debido a la magnitud de las zonas a estudiar, (puesto que no existía ningún trabajo previo en prácticamente ningún concello, pero todos nos informaban de que existían muchas aldeas abandonadas) y que había que desplazarse y comprobar una por una en persona; tuvimos que limitar el estudio a unas comarcas concretas.

 

Fases del estudio

Para escoger las zonas a estudiar ( teniendo en cuenta el tiempo y personal disponible) nos basamos en criterios tales como, cuáles eran las más desafavorecidos, empobrecidas, con mayor pérdida de habitantes y/o con mejores recursos turísticos. Finalmente, el estudio se centra en:  

  • A FONSAGRADA
  • RIBEIRA SACRA
  • y  TERRAS DE CELANOVA

Así, para completar el proyecto en la duración marcada, menos de un año, se dividió todo el trabajo a realizar en tres fases muy diferentes:

  • Primera fase (5 meses)

Esta primera parte del trabajo intentó localizar todas las aldeas abandonadas y situarlas en las comarcas a investigar. Para eso, se contactó con la Xunta de Galicia, AGADER y otros organismos o agrupaciones de Turismo Rural; para usar los datos o información relevante que pudieran tener éstos para documentarnos.

Después contactamos con todos los ayuntamientos de cada comarca a estudiar, para pedir su colaboración, información, planos y que nos informasen de posibles aldeas abandonadas en su territorio. También se le pidió a cada ayuntamiento un mapa actualizado y otro antiguo para  poder estudiar las diferencias poblacionales, y así determinar las posibilidades de encontrar núcleos abandonados.

Seguidamente procedimos a comparar los Nomenclátor de cada zona de varios años (1970, 1982 y 2005) para tratar de localizar posibles núcleos que no constasen en los nuevos registros y por tanto supongan un posible núcleo desaparecido y a estudiar. Cuando terminamos de comparar todos los datos, obtuvimos una lista con posibles núcleos a estudiar, tuvimos que obtener mapas detallados (topográficos) de cada zona y localizar exactamente las aldeas y las posibilidades de su entorno.

  •  Segunda fase (6 meses):

En el siguiente paso, tuvimos que realizar un trabajo de campo muy exhaustivo. Consistió en ir visitando cada núcleo de la lista anteriormente elaborada. En algunos casos los núcleos se integraran en otros, por lo que no estaban abandonados, aunque figuraran sin habitantes en los registros.
Una vez localizada una aldea sin habitantes, procedimos a tomar datos sobre ésta: explorando los conjuntos y el entorno, fotografiando las casas y todo lo necesario para elaborar un informe de cada lugar visitando que cumpliera las características para ser incluido en el estudio (conjunto de más de 3 casas).
Tomamos datos tan variados como: posibilidades que ofrece el entorno, el estado de las comunicaciones y vías de acceso para llegar hasta la aldea, infraestructuras, grado de abandono, situación del núcleo con condiciones sanitarias, educativas y de empleo más próximo, los problemas más importantes para restaurarla, el acceso al agua potable o las posibilidades de drenaje de vertidos, recogida de basura...

Todo esto, para proceder posteriormente a clasificar los conjuntos singulares encontrados y catalogarlos.

  • Tercera fase (3 meses):

Tratamiento de todos los datos obtenidos. La finalidad de esta tarea fue la de poder sacar conclusiones del material que obtuvimos, y, posteriormente, poder elaborar una memoria final con los resultados de las clasificaciones y catalogaciones efectuadas de los conjuntos o aldeas. Así elaboramos un listado de aldeas y una clasificación de éstas según diversos criterios (número de casas, localización…).

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